lunes, 14 de mayo de 2007
Qui lo sa?
Tres y media de la mañana. Mi entorno físico inmediato es igual que hace un rato, pero sin luz natural. El sentido de la vida (o "motivación") sigue escondiéndose de mí. ¡Como si yo supusiese una amenaza! Esta es una actividad como cualquier otra que se desempeña en la vida y que nunca acabas (de eso los de Salvat, Planeta Agostini y Ediciones del Prado - el de más empaque -, saben mucho). Algo así como una colección de "Tanques de Guerra". Venderían más si los llamasen "carros blindados". Y de Benigno, nada. Acabaré como el Bill Murray de un pueblecito de Almería, abandonando todo por un verano que se antoja como todos y saldrá como todos. Y no es que el humor absurdo o fácil, los juegos de palabras y el ingenio creativo me abandonen (hay que apostar por una misma), sino que me cansan. Huyo de la rutina en la misma medida que lo hago del autoelogio. Asumiendo que acabará pillándome y como consecuencia, comeré pescado cocido mientras veo tivi-rubbish cualquier sábado por la noche de esos con fiebre de verdad (cuando todos tienen planes menos tú). O comprando plantillas para pintar yo misma unos putos números romanos en las cortinas sosas lisas mientras la risa no abandona a tu vecina Marisa que te está observando desde su cornisa. Prefiero a la pareja ventrílocua de toda la vida que a Cantizanos de barro repletos de salsa dolce. Igual necesito ponerme bajo techo una temporada, o simplemente, no. Who guests?
domingo, 13 de mayo de 2007
Espaidermen on tivi
Un Nescuic, panecillos tostados del Carrefur, un roibos y una buena pinícula que titula esta primera nota. Dichosos l@s segundones porque de ellos es el reino de la economía individual. Domingo eterno a pesar del despertar tardío. Letargo in/voluntario con pequeñas sorpresas que ya eran previsibles. Negatividad implícita y explícita por las circunstancias de hoy 13. Al menos no es martes. Y si lo fuera? Pues igual,pero sin pinícula. Y contaríamos con el humor Arguiñano, la Bealleza interior, la voluntad esquiva e infinita de hacer un poco de deporte allá cuando acaba la jornada, un telediario neutral (uy! perdón!) y cualquier serie cuy@ protagonist@ sólo sabe mirar a la cámara de espaldas mientras anda con cara de "¿me seguirá hasta el baño?", terminando con el disfrute estético que proporcionan los programas afterauers con sapientin@s de humor fácil. A dormir, que son ocho horas. Aguanta, Meriyein.
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